Qué hacer cuando el inglés de la gerencia es más bajo que el del equipo
Por Teacher Jay · 11 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Cuando el nivel de inglés de un gerente es más bajo que el de su equipo, lo más efectivo es reconocerlo de forma directa y privada —no evitarlo ni fingir un nivel que no se tiene— y apoyarse conscientemente en miembros del equipo para reuniones específicas donde el inglés técnico o de negociación sea crítico, mientras se invierte en cerrar esa brecha con capacitación enfocada y sin exposición pública innecesaria del gerente frente a su propio equipo.
Esta situación ocurre con más frecuencia de la que se reconoce abiertamente: un gerente promovido por su experiencia y liderazgo, no necesariamente por su nivel de inglés, termina liderando a un equipo con miembros —a veces más jóvenes— que tienen mejor dominio del idioma por su formación reciente o por experiencia previa internacional.
El error de fingir un nivel que no se tiene
Intentar disimular el nivel de inglés frente al equipo —evitando reuniones internacionales, delegando siempre sin explicación, o respondiendo de forma vaga en correos importantes— genera más pérdida de autoridad que reconocer la limitación abiertamente. Un equipo percibe rápido cuando su jefe evita sistemáticamente ciertas situaciones, y la especulación silenciosa sobre por qué suele ser peor que la realidad reconocida.
Delegar con criterio, no por vergüenza
Apoyarse en un miembro del equipo con mejor inglés para una negociación específica o una reunión técnica compleja es una decisión de gestión razonable —muchos buenos gerentes delegan tareas en las que otros son más fuertes, y el inglés no debería ser la excepción. La diferencia entre delegar con criterio y delegar por vergüenza es la transparencia: explicar al equipo por qué se pide ese apoyo específico, en vez de ocultarlo como si fuera un secreto vergonzoso.
Invertir en cerrar la brecha sin exposición pública
- Clases individuales, no grupales con el propio equipo del gerente, para evitar la incomodidad de mostrar limitaciones frente a quienes reporta ese gerente.
- Enfocar el contenido en las situaciones específicas donde ese gerente necesita más seguridad: liderar reuniones, presentar resultados, negociar con proveedores.
- Practicar con simulacros de las reuniones reales que ese gerente enfrenta, no con contenido genérico de inglés de negocios.
El rol de la empresa en no generar esta brecha silenciosamente
Muchas empresas promueven a alguien a un rol gerencial que exige más inglés del que la persona tenía en su rol anterior, sin anticipar esa necesidad ni ofrecer capacitación como parte del proceso de promoción. Anticipar esa necesidad desde el momento del ascenso —y ofrecer capacitación de forma proactiva, no reactiva tras notar el problema— evita meses de incomodidad tanto para el gerente como para su equipo.
Reconocer que el liderazgo no depende solo del idioma
Es importante separar dos cosas: la autoridad y competencia de un gerente en su función, y su nivel de inglés en un momento dado. Un equipo maduro entiende esa distinción cuando se comunica con transparencia; el riesgo real está en la falta de comunicación, no en la brecha de idioma en sí misma, que además es completamente solucionable con el tiempo y el enfoque adecuado de capacitación.
Cuando el patrón se repite en varios gerentes a la vez
Si este patrón de brecha de inglés se repite en varios gerentes de la misma empresa, no es un problema individual sino una señal de que el proceso de promoción no está incorporando el requisito de inglés como criterio explícito cuando el rol lo exige. Revisar el perfil de competencias de los puestos gerenciales que interactúan con matriz o clientes internacionales, incluyendo el nivel de inglés esperado desde la descripción del puesto, previene que este problema se repita con cada nueva promoción.
El beneficio de admitir la limitación frente al propio jefe
Un gerente que comunica proactivamente a su propio jefe —el director regional o el CEO— que está trabajando en mejorar su inglés para las exigencias de su rol, en vez de esperar a que se note la limitación en una situación incómoda, se posiciona mejor que uno que oculta el esfuerzo. Esa transparencia hacia arriba en la organización suele generar apoyo activo (tiempo, presupuesto) en vez de juicio, porque demuestra iniciativa de mejora continua.


